
Muy pronto verá la luz Exsilientia, un libro escrito por mi autoría, con sangre de historia y con la voz que no se doblega. Fue rechazado en el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2025, acaso porque incomoda, porque señala lo que otros callan, porque se atreve a desnudar al imperio y a mostrar lo que muchos prefieren ocultar. Pero la censura, en vez de silenciar, enciende.
Exsilientia es un espejo oscuro donde se revela el verdadero rostro del poder: Estados Unidos como nación psicópata, construida sobre la mentira, la muerte y el saqueo. Es un recorrido por su envidia al pueblo mexicano, al que despojó con violencia de más de la mitad de su territorio y al que, pese a todo, sigue temiendo, deseando e insiste en invadirlo. Es la radiografía de un país en quiebra moral y económica, que rodea a México con su maquinaria bélica, soñando aún con someterlo.
Hoy presento un breve prólogo de esta obra. No busco aplausos ni complacencia: busco despertar, herir la costra de la costumbre y abrir la mirada hacia lo que se avecina. Exsilientia no es un lamento, es un acto de resistencia:
Exsilientia: el Imperio que se devoró a sí mismo, desnuda la oscura realidad detrás del poderío de Estados Unidos, un imperio que ha impuesto violencia, despojo y exterminio fuera de sus fronteras, sembrado la destrucción dentro de su propia sociedad. Desde su fundación, marcada por genocidios y conquista, hasta su expansión global a través del tráfico de drogas y la maquinaria militar, el imperio ha moldeado un mundo dominado por el dolor, la mentira y el engaño. Este análisis revela cómo Estados Unidos, en su afán por sostener un mito de “excepcionalismo”, ha impuesto un lavado de cerebro sistemático a sus ciudadanos, construyendo una cultura prepotente, arrogante y abusiva. Se les educa para creerse únicos, superiores, con el “derecho” de humillar, matar y destruir en nombre de una libertad que, en realidad, sólo sirve para mantener un orden global basado en la opresión y el saqueo.
El ensayo muestra la tragedia interna: generaciones de soldados convertidos en carne de cañón, enviados a guerras sin sentido que terminan destruyendo sus vidas y dejando a la sociedad estadounidense enferma, adicta, dividida y paranoica. La violencia externa se replica en la violencia interna, en un ciclo interminable de dolor y destrucción. La obra denuncia la intromisión brutal de este imperio en México, país hermanado por historia, raza y territorio. Blanco del constante intervencionismo para desestabilizar su tejido social y cultural, alimentando la violencia, la corrupción, la dependencia y ahora de nuevo sueña con invadirlo.
Exsilientia, es una advertencia contundente: ningún Imperio puede sostenerse cuando devora a sus hijos, cuando las drogas, la mentira y la hipocresía se convierten en su sustento. La caída del Frankenstein imperial será inevitable, pero también lo es la emergencia de publicar una verdad que por fin deberá ser enfrentada.
Por qué es necesario continuar la historia.
La historia que Exsilientia desvela, no termina con la caída del imperio que se devoró a sí mismo; más bien, es apenas el comienzo de un proceso mucho más profundo y urgente. La verdad que surge de las cenizas de este coloso en decadencia revela heridas que no pueden cicatrizar sin un examen radical y sin acciones decididas. Es necesario continuar la historia porque el daño que Estados Unidos ha causado al mundo, y a sí mismo, ha dejado un legado de caos, violencia y desigualdad que aún persiste. El imperio destruyó territorios y culturas enteras, moldeó una mentalidad que sigue imponiendo la supremacía, el odio y el miedo, tanto en sus ciudadanos como en los pueblos que aún sufren sus intervenciones. La maquinaria del poder imperial no desaparece simplemente con su caída visible. En la sombra, existen fuerzas ocultas, “el padre oscuro” de este Frankenstein, que espera el momento para retomar el control o para que el propio monstruo se autodestruya en un suicidio final. Entender y exponer estas capas profundas es vital para no repetir la historia, para impedir que los ciclos de dominación y violencia se perpetúen.
Continuar la historia es indispensable para dar voz a los silenciados, para reconstruir la memoria colectiva y para sembrar las bases de un mundo más justo. No se trata únicamente de narrar el pasado, es advertir, prevenir y diseñar nuevas formas de resistencia y esperanza ante un sistema que aún pretende imponerse a través del miedo y la mentira. Por esto, la historia debe seguir siendo contada, ampliada, enfrentada. Porque al tratar la totalidad de esta herida abierta, conlleva la posibilidad real de sanación y liberación. Cuando el verdugo se disfraza de salvador, y la víctima aprende a amar sus cadenas, es urgente romper el hechizo de la historia oficial. Continuar esta narración no es sólo un acto literario, es una exigencia ética, una rebelión contra el olvido programado y el sometimiento intelectual. El monstruo ha comenzado a desangrarse, pero su sombra sigue viva en discursos mediáticos, armas, drogas, corporaciones y pantallas. Exponerlo por completo no es una obsesión, es una necesidad. Porque quienes han vivido bajo su puño conocen el precio del silencio. Este libro no será un eco, es un grito. No será un lamento, es una revelación. Porque hay más por decir, más por desenterrar, más por resistir. Y sólo cuando la verdad arda en los ojos del mundo, habrá esperanza de despertar.




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